El CEL rinde homenaje al compañero Floreal Ferrara, militante peronista y médico sanitarista. Un compañero que lucho a favor de los derechos de los trabajadores. Su pensamiento quedó plasmado en su libro "La Salud de los Trabajadores" y en otros tantos escritos de este pensador peronista. Fundaddor de CNA Noticias junto a Fernando García Della Costa, Alberto Gonzalez Arzac, Fermín Chavez, Valentín Thiebaut y Felix Herrero entre otros, luchó contra del neoliberalismo y la entrega de la Salud en la década de los noventa.
Siempre mencionaba la frese de Fredich Holderin y el daba su interpretación “Las palabras son la casa del ser”, es decir, el ser se expresa por las palabras, entonces cuando las palabras las utilizan los trabajadores, los que saben cuál es el ser de los trabajadores son los propios trabajadores.
Floreal Ferrara murió el pasado domingo 28. Era médico cardiólogo, especializado en medicina social, disciplina sobre la cual escribió varios libros. Con sus ochenta y pico a cuestas tenía una vitalidad provocadora del ingenio y una anécdota siempre a flor de labios. Nunca dejó de escribir, de investigar y sobre todo de reírse y hacerse y hacer preguntas. “Es muy difícil ser amigo de Floreal Ferrara, es un díscolo, un rebelde”, se definía a sí mismo en la charla.
Fue amigo de Ramón Carrillo y ministro de Salud bonaerense de Oscar Bidegain en 1973 y Antonio Cafiero en 1987. Durante su última y breve gestión creó y puso en marcha el programa de Atención Ambulatoria y Domiciliaria de la Salud (Atamdos), para llevar la atención médica a los barrios. Se trató de una experiencia que duró sólo cuatro meses pero dejó su huella. El secreto de su éxito, aseguraba, fue la participación de la gente.
La Legislatura porteña lo distinguió, en diciembre de 2007, como Ciudadano Ilustre de Buenos Aires en virtud de su dedicación “al avance científico en el campo de la salud y al compromiso político y social para que ello se plasme en un sistema público que garantice el bienestar de toda la población”.
Esta entrevista se realizó en octubre de 2008, cuando tenía 84 años, en su casa de Villa Urquiza.
Nació en Punta Alta, el 7 de junio de 1924. Fue hijo de un carpintero naval anarquista que organizó el primer sindicato de la zona, cuenta. De niño fue afectado por la poliomielitis que dificultaba su andar. Pero no le impidió casi hasta sus últimos días dar clase en la Universidad de San Martín, auditar obras sociales como la de los trabajadores gráficos o dar charlas en los barrios, siempre y cuándo no hubiera escaleras que remontar.
Egresó como médico de la Universidad Nacional de La Plata en 1950 y no paró de militar por la salud. En 1953 obtuvo la especialización en cardiología en la Universidad de Buenos Aires y once años después fue experto en Salud y Desarrollo Económico Social de la OEA, función que lo llevó inclusive a Africa.
Desde 1957 se desempeñó como docente en la Facultad de Medicina de La Plata hasta 1975, en la cátedra de Medicina preventiva y Social. Fue director de cursos de posgrado de Administración de la Salud, desde 1995, en las universidades de Tres de Febrero, Lomas de Zamora y profesor de Etica en la Universidad de San Martín hasta el año pasado.
Entre sus numerosas publicaciones se cuentan Alcoholismo en América Latina (1960); Desarrollo y Bienestar Argentino (1966); Teoría Social y Salud (1985); Teoría Política y Salud (1994); Teoría de la Corrupción y Salud (1997); y Teoría de la Verdad y Salud (2004).
Bajo el último ítem de su currículum, “Otras actividades”, se lee: “Asesor sindical, Militante social”. Es decir, un compromiso sin fronteras ni credenciales.
Hoy el diario Pagina/12 publica una entrevista de octubre de 2008:
http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-144143-2010-04-19.html
VIDEO EN DONDE FLOREAL FERRARA REIVINDICA LA FIGURA DE RAIMUNDO ONGARO
Extracto de su pensamiento en una entrevista que descubre su pensameinto:
"Mirá, hace sesenta años yo conversaba con Ramón Carrillo y él me decía: “el Estado es el responsable de la salud: a la salud hay que sostenerla desde el Estado. Es mi convicción. Pero cuando digo esto, me peleo con Eva”, me decía Carrillo. Y yo, que era un médico recién recibido, de 22 o 23 años, le pregunto por qué, ¿por qué se pelea con Eva? “Y… –me contesta Carrillo- me peleo porque ella dice que los establecimientos hospitalarios, y todo lo que tiene que ver con la salud, son del pueblo. Y si son del pueblo los tiene que manejar el pueblo. ¿Usted que opina?”, y me queda mirando, así, con esos ojos que te perforaban. Carrillo, un personaje. Y yo, todo chiquito, recién recibido, le digo: “Y… me parece que Eva tiene razón”. Y Carrillo explota: “¡¡¿No ve, no ve?!! ¡Son todos unos revolucionarios!” Y se calla de golpe. Me mira. Me agarra del brazo, y me dice, suavecito: “pero ustedes tienen razón. Ustedes tienen razón”. Entonces, ¿qué me estaba diciendo? Que había que cambiar ese sistema de administración centralizada en el Estado. Y yo tuve la suerte, con otros compañeros, de pensar que podía haber un camino diferente. Y yo tengo la ventaja, respecto de Eva, de que han pasado 60 años y puedo aprovechar de la experiencia que transcurrió. Desde esa experiencia sostengo que para resolver el problema de la salud hay que introducir con toda decisión en el campo de la salud la participación popular. El pueblo, las personas, tienen que ser los protagonistas del sistema de salud. No sólo sus usuarios. Hay perspectivas de construir un sistema de salud acorde con lo que el país necesita –éste país o cualquiera de los nuestros- sólo si hay participación popular. Si no, no habrá solución viable ni eficaz. Y ¿qué quiere decir participación popular? Que lo que hasta ahora son usuarios se transformen en co-administradores del sistema de salud. Que lo co-gobiernen."

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